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El impacto de la crisis de COVID-19 y perspectivas de crecimiento después de la pandemia según tipología de industria

Me parece interesante compartir el análisis del impacto de la crisis de COVID-19 en los distintos tipos de industria, análisis que se resume en una matriz de la reconocida consultora Frost & Sullivan, que se incluye en el informe publicado por Adecco “Future of talent in the automotive industry”.

En esta matriz, no sólo se analiza el grado de impacto de la crisis del COVID-19 por sectores, sino que se segmenta también según las perspectivas de evolución en ventas de las distintas industrias, una vez superada la pandemia. Los diferentes sectores se clasifican en cuatro grupos, industrias expuestas (bajo impacto de la pandemia y disminución de ingresos post COVID-19), industrias en declive (alto impacto de la pandemia y disminución de ingresos post COVID-19), industrias inmortales (bajo impacto de la pandemia y crecimiento post COVID-19) e industrias Nirvana (alto impacto de la pandemia con crecimiento de ingresos post COVID-19).

Más allá de hacer el ejercicio de ubicar nuestra industria o la de nuestros proveedores y clientes en el grupo correspondiente (expuesta, declive, inmortal o Nirvana), es indudable que, para todos los tipos de industria, el escenario ha cambiado radicalmente de 2019 a nuestros días, y lo ha hecho a una velocidad vertiginosa, provocando que nos tengamos que adaptar a un nuevo entorno que no deja de ser cambiante, y a unas nuevas tendencias de mercados. Las organizaciones tienen además que tener la prudencia de tomar decisiones que pueden condicionar su futuro y el de sus empleados en el caso nada descartable que se repita en el futuro una crisis mundial como la que hemos tenido a raíz de la pandemia.

Y en este entorno, en el que hay que nadar y guardar la ropa, hay dos tendencias que impactan de manera notable en la toma de decisiones. Por un lado, la adaptación a las soluciones tecnológicas necesarias para hacer nuestras industrias más eficientes. Por otro lado, la necesaria focalización de las estrategias en el core business de las empresas, confiando en proveedores expertos para la gestión de aquellos procesos que no son la actividad principal de la empresa, independientemente de la industria en la que se desenvuelva.

Nadie debe pensar que vaya a desaparecer una industria enmarcada en los grupos en declive o expuesta de la matriz, en la que se ubican sectores que han tenido un alto o bajo impacto de la pandemia y cuyos ingresos se estiman que van a decrecer durante los próximos ejercicios. Lo que sí que va a suceder es que en estos sectores va a sobrevivir el más fuerte, que no necesariamente será el más grande, sino aquel que implemente soluciones tecnológicas que le permitan diferenciarse de sus competidores y que desarrolle productos o servicios cuya competitividad en el mercado sea más eficiente, contando con proveedores solventes y expertos que le pueden ayudar a destacar su producto o servicio. Es bastante probable que en este tipo de industrias sigamos viendo procesos de concentración empresarial en los que el más eficiente, es el que absorbe a su competidor que, como mencionaba anteriormente. En ocasiones podía ser un competidor identificado como el pez grande en el mercado en el que convivían ambas, pero que no ha tenido la agilidad ni la flexibilidad para adaptarse a las nuevas condiciones.

Por lo que afecta a las empresas segmentadas en inmortales y Nirvana, lejos de poder pensar que están en una zona de confort que probablemente no vamos a volver a conocer en las organizaciones en los años venideros, tendrán también que afrontar situaciones en las que aparecerán nuevos operadores en sus industrias, atraídos por las perspectivas de crecimiento de sus mercados. Competidores que ejercerán presión para poder arañar la cuota de mercado que tienen los operadores actuales. Tanto las empresas que están como las empresas que tienen que venir, tendrán también que liderar en soluciones tecnológicas y poner el foco en su actividad principal, dejando en manos de profesionales aquellas actividades que, siendo importantes en su cadena de valor, se alejan del core business en el que las industrias tienen que poner el foco.

Es también relevante el modelo actual de algunas industrias que tienen expectativas de crecimiento a pesar de la afectación de la pandemia que hayan podido tener en mayor o menor medida. Algunas de estas industrias, no todas, están relacionadas con sectores en los que no siempre se vela por la importancia de los profesionales que hacen que estas industrias tengan un desarrollo futuro a tenor de la información que aparece en los medios (sanitarios eventuales de manera sempiterna, riders, falsos autónomos, etc.) Tenemos que pensar que las oportunidades que se van a presentar a futuro en este tipo de industrias no van a ser solamente gestionadas de la mano de la tecnología. El factor humano siempre va a ser el que marque el devenir de una empresa y de una industria y, si estos sectores no apuestan por las personas que les han ayudado a transigir durante la pandemia y han provocado que sus mercados generen expectativas de crecimiento, difícilmente sobrevivirán en colectivos inmortales o colectivos Nirvana.

Personas, tecnología y outsourcing son tres conceptos que van a estar necesariamente relacionados en el futuro para ayudar a las industrias a subsistir y evolucionar independientemente de la ubicación de las mismas en la matriz de Frost & Sullivan.

Raúl Cortés Cuba
Director de Ventas de Eurocen, la división de Adecco Outsourcing especializada en la gestión y optimización de procesos de logística interna y operaciones auxiliares a producción.

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