Productividad

Todo es muy cuestionable

Decir que este año 2020 ha sido complejo en todos los rubros, no es ninguna novedad. Es difícil predecir algo, en órbitas estadísticas, a nivel de consumo y producción. Todo muy cuestionable. Pronosticar “algo” se ha vuelto un desafío en sí mismo. Por un lado, tenemos empresas que han superado de forma exponencial (como quizás nunca antes) su producción y, por otra parte, empresas que se han visto obligadas a tomar la vía del cierre definitivo. La toma de decisiones hoy en día es una calidad que no todos quieren tener, que pocos tienen y aquellos pocos que sí cuentan con ése rasgo diferenciador, quedan en el ojo de la tormenta.

El Covid-19 ha favorecido a muchas empresas, quién lo niegue no ha sabido hacer una lectura real de la situación y forma parte de ese conjunto de personas que no quieren tener el poder de decidir. En otro escenario totalmente diferente, hubo y habrá empresas que se han visto tumbadas por el suelo, agonizando lentamente. Con ellas, mucha mano de obra parada y, con esto, otro factor de la debacle económica. La incertidumbre, como otras tantas veces -por ejemplo, con la crisis inmobiliaria en 2008- se escabulle como el agua por las grietas. Esa falta de seguridad, de certeza ante los datos del mercado, de la actividad diaria y, en algún que otro caso, de una planificación táctica anual, no deja margen a ninguna certeza y por ende, la desconfianza ocupa el papel principal en el teatro de marionetas. Todo es cuestionable.

El fenómeno crisis está instalado. De hecho, todos coincidimos que esta situación delicada (en el sentido y dirección más amplio del término) esta asumida; el gran interrogante es cómo afrontamos y salimos de ella. Partamos de la base de que hay sectores que literalmente están sitiados. Pero reconocer, conseguir una mirada amplia, una mirada camaleónica, es vital. Poder visualizar en 360° lo que hoy nos ocurre es proyectarse. Lo difícil es llegar a un consenso, alcanzar un punto medio entre la fatalidad extrema y el optimismo desbordable. No podemos ni debemos olvidarnos de que, según desde dónde se mire, tenemos una representación mental con la que representamos la realidad. La representación de una realidad no será igual para una empresa de turismo que para una empresa farmacéutica, ni en su elaboración interna y externa.

Es ahí donde las fortalezas organizacionales cobran vitalidad. La estructura humana, sobresaliente por donde se mire, debe ser el foco de atención. Cuando dejamos de lado la característica humana y su capacidad para resolver cualquier problema, es cuando se genera la causa primera. El trabajo en equipo multidisciplinario nos brinda más y mejores soluciones. Quizás, una herramienta de peso sería destacar y sobresalir la gestión democrática; pensar y pensarnos como un todo. Hoy no alcanza con planificar, se debe replanificar; analizar con más profundidad aquellas decisiones ad doc y sus especificidades y consecuencias. Hay que razonar de forma amplia. A lo largo de la historia, desde Sun Tzu, Federico II, Malinowski, Gulik, Levitt, Haimann, Ansoff o Druker se establece la relación de evaluar racionalmente las situaciones, fijar objetivos, clasificar recursos y juntar esfuerzos para resolver dificultados, o bien irnos a las antípodas del pensamiento de Adam Smith y Lenin para encontrarnos con un denominador común: hacer énfasis en la organización y la formación. Cada uno tiene distintos problemas a resolver de contextos y lectura de realidades.

Ordway Tead pone su acento en la importancia de la educación en la administración y Mary Parker Follet le hacía una reverencia a la participación del colectivo en la planificación y la coordinación como un proceso continuo. Lo cierto es que el Covid-19 vino a patear el tablero y desacomodó a unos cuantos. El tema central es reconocer una realidad y verdad absoluta: las empresas que eran malas en su gestión antes de la pandemia lo son durante la pandemia y (si sobreviven) lo serán cuando todo vuelva a la “normalidad”. No nos engañemos. Hoy se cuestiona todo, nadie está a salvo. En este gran teatro mundial (a decir de Shakespeare) la entropía empresarial ha dejado ver su rostro más pálido. No busquemos en otros las potenciales soluciones. Tenemos capacidad de sobra para hacerlo nosotros mismos sin perder de vista “al otro” en esa relación de ida y vuelta.

La visualización de la operativa logística desde una perspectiva sistémica dando un enfoque filosófico del proceso.

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