Productividad

Evolucionar hacia la innovación y la mejora continua

Innovación Vs Mejora Continua

Muchas veces se ha afirmado que las empresas que gestionan y optimizan sus procesos a través de la mejora continua no pueden innovar fácilmente. Sus responsables no ven con buenos ojos posibles pérdidas de rendimiento debidas a los errores y fracasos que son inherentes a todo proyecto innovador. Tampoco la desviación de cierta cantidad de recursos hacia iniciativas cuyo resultado es una incógnita. La inercia producida por una gestión basada en la eficiencia y la eliminación de errores y pérdidas no deja espacio para esa actividad incierta que es la innovación.

En ese sentido, es cierto que grandes empresas que se han especializado en la mejora continua pueden tener dificultades a la hora de asumir la tarea de innovar. Pero no es menos cierto que la innovación se ha convertido en un auténtico deber para toda empresa que pretenda seguir siendo líder en su sector en horizontes temporales no demasiado largos.

¿Hay alguna solución para este dilema?

Sí. Introducir la innovación como un nuevo elemento dentro del mapa de procesos de la organización. Es decir, dejar de concebir la innovación como esa visita misteriosa y algo extravagante que llega de vez en cuando y al irse deja algún que otro desperfecto que arreglar, y empezar a considerarla como una pieza más del engranaje de la empresa que hay que perfeccionar.

¿La innovación cabe dentro del concepto de proceso?

Claro que sí. Por mucho que lleve en su naturaleza rasgos como la incertidumbre y el riesgo, y muchas veces parezca fruto de carambolas o circunstancias aleatorias, se pueden identificar en la innovación un conjunto de actividades que transforman una entrada (oportunidad de mejora) en una salida (valor), consumiendo para ello algunos recursos. Y lo mejor de todo, se puede someter a una operación dentro de unos cauces y parámetros controlados.

Introducir la innovación en el mapa de procesos de la empresa es la solución al conflicto planteado antes. Estará sometida a la misma gestión de mejora continua que todos los demás procesos, y se la dejará de ver como algo accesorio y puntual para pasar a ser una actividad cotidiana y normal.

Innovación

Pero, ¿qué hace falta para poder hacer de la innovación un proceso más?

1.- Como cualquier otro proceso, debe ser liderado por alguien en la empresa. Y no todo el mundo es igualmente válido para esta función. El responsable de operaciones, por ejemplo, tendrá que hacer un esfuerzo extraordinario para no percibir el nuevo proceso como un intruso desagradable en su campo de responsabilidad. No siempre es necesario tener un responsable a tiempo completo, pero hay que tener en cuenta la fricción que causará la innovación con algunos otros procesos.

2.- La Dirección de la empresa deberá apoyar directamente la innovación como proceso. Sin el apoyo de la Dirección, los esfuerzos de innovación seguramente se vendrán abajo tras algún tiempo. No se debe olvidar que se trata de una actividad que tiene un riesgo real de fracaso, y puede consumir recursos sin obtener ningún beneficio a cambio. La Dirección debe aprobar todo ello, y estar de acuerdo en seguir adelante. Y, por supuesto, debe dotar al proceso de innovación de los medios y recursos que sean necesarios.

3.- Deben definirse con detalle las actividades que conforman el proceso de innovación, así como los controles. Innovar no es hacer cosas al azar y esperar que el destino haga el resto. Se trata de buscar oportunidades de obtener valor mejorando aspectos de la empresa, y diseñar y planificar el método por el que realmente se aprovecharán dichas oportunidades, manteniendo bajo control plazos y recursos consumidos. Algunas actividades del proceso podrían ser:

  • Análisis del entorno de la empresa en busca de oportunidades: tecnología, legislación, competencia, sectores del mercado no atendidos hasta el momento, insatisfacción de clientes, etc., son buenas fuentes de ideas innovadoras.
  • Evaluación de la oportunidad de mejora que se plantea. Se debe cuantificar de alguna manera lo que la oportunidad de la innovación puede suponer.
  • Propuesta de ideas para convertir la oportunidad de mejora en valor.
  • Testado de ideas antes de su puesta en marcha definitiva.
  • Diseño de un proyecto, con plazos y recursos limitados, para poner en marcha la idea seleccionada.
  • Análisis y seguimiento. Control de la evolución del proyecto innovador, solución de problemas y fricciones entre la actividad innovadora y las actividades rutinarias de operación de la empresa.

4.- La cultura de la empresa debe evolucionar. Debe pasar de la no tolerancia del fallo a incluso el premio para el que ha cometido un error en busca de una innovación que podría aprovechar una buena oportunidad de mejora y producir valor para la empresa. Se deben potenciar e incentivar las actitudes creativas, el que todo el mundo pueda proponer ideas innovadoras. Se debe asumir el fracaso como una experiencia enriquecedora. Todo ello, claro está, dentro de los límites que se consideren apropiados.

Pero al introducir la innovación como un proceso más de la empresa, ¿se le resta potencia? ¿Se transforma inmediatamente en innovación incremental? Esto dejaría fuera de alcance cualquier proyecto de innovación más ambicioso, y por supuesto la innovación radical o disruptiva, que es la que en muchas ocasiones abre nuevas fronteras para una empresa.

La respuesta es que la innovación no debería ver mermado su potencial en este planteamiento. Si todo el mundo en la empresa está familiarizado con ella, y conoce sus mecanismos, cualidades y riesgos, tendrá espacio suficiente para desarrollarse de forma plena. Es más, en una empresa que practique la innovación de manera continua se verá con mucho menos temor hasta la idea más arriesgada o rompedora.

Podemos concluir, por tanto, que incluir la innovación en el mapa de procesos de la empresa no solo no la perjudica, sino que la potencia y ayuda a su desarrollo. En definitiva, la manera de convertir en innovadora una empresa es incorporar la innovación a su operación diaria, insertar sus características en la propia naturaleza de la empresa, sus conceptos en la mentalidad del equipo humano.

Mejora continua e innovación no deberían estar nunca en posiciones enfrentadas, sino complementarias. No debería haber ninguna excusa para que una empresa sea innovadora.

 

Como innovar en las PYMES

Alberto Tundidor Diaz
Ingeniero Químico,. CEO y Fundador en Global Humano.He desarrollado mi carrera profesional como Técnico Comercial, Responsable de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente en una fábrica de gran tonelaje y Director de franquicia de consultoría para pymes. He tratado con multitud de pymes y he conocido de cerca su funcionamiento y sus necesidades. Esa es la base de mi actividad de consultoría. En Junio de 2016 publiqué mi primer libro: ¿CÓMO INNOVAR EN LAS PYMES? GUÍA DE MEJORA A TRAVÉS DE LA INNOVACIÓN. Editorial Marge Books.

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