Productividad

¿Equipo o individuo?

Ahora, de nuevo, elecciones y dudas. Siempre pensando en quién votar, nunca en quiénes. El cabeza de lista aparece por todos lados, su equipo casi nunca. Son personas conocidas los que lo forman, pero el protagonista parece que no quiere que conozcamos el elenco y el reparto de papeles.

Siempre voté a quién mejor equipo presentaba, porque éstos a menudo son los que se renuevan. Y quiero que sean liderados por alguien que me sirva de referente, ése al que me gustaría parecerme. No soporto al corrupto, mediocre, insensible y prepotente. Y, por ello, confío en que alguien del equipo le haga rectificar o “lo tenga atado en corto”.

Nos interesa un líder del equipo. Sin embargo, es esta faceta de liderazgo para la que mejor está preparado. Es aquella persona que preside el equipo y coordina todos sus esfuerzos, para lograr los objetivos y metas fijados. Tiene la virtud de ver con absoluta claridad cuáles son los miembros fuertes del equipo y cuáles son los débiles, dependiendo de las tareas que se les asigne. Y suelen designar responsabilidades atendiendo a lo mejor que cada uno puede dar de sí (gestión del talento). Es consciente de que hay que utilizar de un modo combinado y eficaz los recursos humanos del grupo.

Es un buen interlocutor en ambos sentidos. Ni impulsivo, ni de pocas palabras, si bien es una persona que sabe escuchar. Es el coordinador que pone en claro cuáles son los objetivos del grupo y el que establece la agenda de trabajo (selección de problemas, establecimiento de prioridades, pero sin intentar dominar el debate).

El equipo puede llegar a ser perfecto, el individuo, NO.

El mejor de la clase, el novio que cualquier madre sueña para su hija, el más trabajador… todos hemos coincidido en alguna ocasión con alguna persona de estas características. Tomados individualmente pueden enamorarnos, pero integrados en un equipo formarían un grupo capaz de ganar a cualquiera con holgura.

La figura del Gestor de recursos es vital: Estable, dominante, extrovertido. Importante contar con él, en la formación del equipo. Es una persona relajada, sociable y gregaria. Es el que sale en busca de información e ideas. Gran capacidad para hacer amigos, el que “conoce a todo el mundo”. Sin el estímulo de los demás, puede aburrirse con facilidad, desmoralizarse y no ser eficiente. Improvisa y trabaja bien bajo presión. Constituye el papel más importante del grupo, evita que el equipo se estanque y pierda el contacto con la realidad.

Importante el papel del “comprometido”. Inquieto, introvertido. Siempre preocupado por lo que puede fallar. No es un miembro imperativo del equipo, pero siempre está alerta. Es un individuo con autocontrol y gran carácter, y se muestra impaciente e intolerante con los miembros menos comprometidos del grupo. Es fanático con el orden y con el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el equipo. Su principal activo es su tenacidad.

Durante décadas, la búsqueda de una dirección de empresa eficaz se ha tratado casi siempre en encontrar a la persona ideal. Las empresas se han preocupado del historial académico, de las experiencias y logros de los candidatos para cubrir los puestos de responsabilidad, pero pocas veces se logra captar un individuo de tal valía.

Sin embargo, para formar parte de un grupo y con éxito como equipo, es imprescindible poseer una serie de cualidades, como comprensión hacia los demás (empatía), dinamismo y paciencia a la vez, ser buen comunicador y tener gran capacidad de escucha, siendo decisivo y reflexivo al mismo tiempo.

Cuesta dar con esta “joya”. Pero no es difícil encontrar esos atributos en un grupo. Y, mientras el individuo puede desaparecer de la empresa por distintos motivos, el grupo o parte importante de él, es harto difícil.

Por esta razón, es el grupo y no el individuo el que soporta los cimientos de una buena dirección de una empresa eficaz. Un grupo se puede renovar y regenerar (nuevas contrataciones y formación continua), pero seguiremos contando con una gran experiencia y conocimientos entre todos sus miembros, pasando información, habilidades y técnicas de manos de los más expertos y cualificados a los que empiezan su andadura.

Conocemos casos en que una persona que ha brillado y destacado como “gregario” dentro de un grupo, cae en lo más hondo del anonimato cuando se le deja solo. También un grupo puede desintegrarse, cuando el reconocimiento ante una labor de todos recae en una sola persona de este. En todos los equipos, obviamente, el trabajo global es cualitativo y cuantitativamente muy superior al trabajo que cada uno de sus miembros pudiera desarrollar por separado.

Todo lo expuesto, sin que ello suponga ignorar la importancia del individuo, es de suma importancia. Prestar más atención y cuidados a los equipos de trabajo como la selección de sus miembros, su formación y desarrollo, su experiencia, competencia y logros, su psicología, motivación y constitución.

Pero ¿cómo lograrlo?, hay que reconocer que nuestros conocimientos sobre la psicología individual y su comportamiento pueden llegar a ser notables, pero desde luego no pasa lo mismo con lo que sabemos sobre grupo. Reconociendo el papel tan importante del grupo en la empresa, no es fácil su composición. Siempre nos hacemos preguntas. ¿Cómo se crea un equipo eficiente? ¿Por qué unos grupos tienen más éxitos que otros?

Lo primero que tenemos que buscar, es que sus miembros se complementen. Se han podido detectar e identificar los papeles esenciales que componen un equipo eficaz. Cuatro de ellos, cuya preocupación es el mundo exterior y ajeno al grupo, y cuatro, cuyo interés se centra en el propio grupo y lo que acontece en él. Es decir, abiertos al exterior:

  • Coordinador
  • Operativo
  • Generador
  • Gestor de Recursos

Y cerrados en sí mismos:

  • Organizador
  • Analista
  • Compañero
  • Comprometido

Con esto no quiero decir que haga falta como mínimo ocho componentes, ya que algunos pueden protagonizar más de un papel.

Terminaremos con algo tan manido como cierto: “HAY QUE TENER SIEMPRE EN CUENTA QUE NINGUNO DE NOSOTROS ES TAN LISTO COMO TODOS NOSOTROS”

Más de cuarenta años de experiencia como directivo en distintas compañías nacionales y multinacionales, dirigiendo la Función de Logística, asesor, consultor, autor de libros, colaborador en revistas del sector y formador del curso “La Logística en la Empresa”.

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