Productividad

Balance Scorecard

El Balance Scorecard y su valor en la empresa

Como todos sabemos por experiencia propia, en el entorno actual cada vez más difícil conseguir y mantener una posición competitiva favorable. Las fuerzas del mercado y las nuevas tecnologías facilitan cada vez más la desintegración de la cadena de valor de los negocios y la desaparición de las barreras tradicionales, propiciando el surgimiento de nuevas e innovadoras formas de competir, que cambian las reglas del juego.

En su afán por adaptarse a estas condiciones, las empresas invierten ingentes cantidades de tiempo y recursos en diseñar estrategias competitivas que les permitan sobrevivir y crecer con éxito, pero desafortunadamente la mayoría de las veces estas estrategias ganadoras no producen los resultados esperados como lo confirman estudios recientes que ponen de manifiesto que menos del 10% de las estrategias formuladas efectivamente se implantan con éxito.

BSC

¿A qué se debe que el BSC tenga éxito en un campo en que los sistemas tradicionales fracasan?

En primer lugar a que, como veremos más adelante, su metodología de desarrollo permite subsanar uno de los problemas tradicionales de la gestión estratégica: el que sean unos los que diseñan la estrategia y otros los que la implantan. Esto provoca un gap entre el pensamiento y la acción, dificultando la comunicación de la estrategia a la organización, lo que generalmente se traduce en una falta de involucración y compromiso con la estrategia.

El segundo factor está relacionado con el hecho de que en la nueva economía el fundamento de las estrategias ha cambiado para centrarse en la gestión de los intangibles, que se han convertido en la mayor fuente de ventaja competitiva. En efecto, actualmente, las mejores oportunidades de crear valor se encuentran en la gestión de las relaciones con los clientes, la innovación de productos y servicios, las tecnologías de la información, la imagen de marca, las competencias y motivación de los empleados, etc.

En este sentido, el modelo de creación de valor del BSC se basa en la premisa de que para sobrevivir y crecer con éxito, la meta fundamental de cualquier empresa debe ser satisfacer a sus clientes, para lo que será necesario enfocarse en conseguir la excelencia en aquellos procesos críticos de la cadena de valor al cliente, y por último, que para conseguir todo lo anterior, la empresa deberá dotarse de los activos intangibles necesarios: competencias de los empleados, tecnologías de la información, bases de datos, etc.

Por esta razón, el BSC es el instrumento idóneo para implantar estrategias en la nueva economía, al proporcionar una visión holística y de futuro del negocio, a la vez que permitir la gestión eficiente de los intangibles en el marco de la estrategia específica del negocio: la forma única que tiene cada empresa de combinar tangibles e intangibles para crear valor de manera sostenida.

Solo lo que se mide se gestiona

El elemento diferencia del BSC y una de las mayores aportaciones de esta metodología a la gestión estratégica de las organizaciones, es la introducción del concepto de mapa estratégico del negocio, cuya construcción, dirigida por expertos, supone un proceso de análisis y reflexión estratégica, que impulsa el consenso y elimina las ambigüedades estratégicas que puedan existir en el equipo directivo, con lo que se consigue que estos tengan una visión enfocada, única y compartida de las principales líneas estratégicas del negocio. La lógica utilizada para pasar de la estrategia a los objetivos queda reflejada en el mapa estratégico, con lo que se consigue cerrar el mencionado gap entre los que formulan la estrategia y los que la implantan, es decir, entre el pensamiento y la acción.

Una vez construido, el mapa muestra gráficamente el conjunto de objetivos estratégicos del negocio y, a través de relaciones causa-efecto cómo estos se apoyan mutuamente para crear valor, y en especial, cómo los intangibles contribuyen a los resultados tangibles. La claridad de lo que se pretende conseguir se ve reforzada por la selección de los indicadores clave de rendimiento (KPI´s) a través de los cuales se medirá el éxito de cada uno de los objetivos del mapa

Una imagen vale más que mil palabras

Otra de las causas del fracaso en la implantación estratégica es la dificultad de comunicar la estrategia a la organización, ya que para que la estrategia tenga éxito debe ser ejecutada en todos los niveles organizativos. Esto no será posible si la estrategia no se comprende, y la estrategia no se puede comprender si no se puede describir de una manera clara, en términos concretos y sencillos, empleando un lenguaje común.

En este sentido, y según mi experiencia, el mapa estratégico, es también el instrumento más potente para comunicar la estrategia empresarial (una imagen vale más que mil palabras), consiguiendo no sólo que la estrategia sea comprendida a todos los niveles, sino que cada uno pueda ver cómo contribuye con su trabajo diario al logro de la estrategia.

 

La gestión del cambio

Por último, para aquellos que os estéis animando a lanzar un proyecto de BSC en vuestras empresas, debéis tener en cuenta que las experiencia demuestra que construir y desarrollar un BSC técnicamente correcto no garantiza que tengamos éxito en su implantación, sino que además será necesario gestionar el cambio que propicie el liderazgo y la cultura deseados, y que nos dotemos de una solución informática que facilite su utilización en la gestión diaria del negocio.

La gestión de cambio, un aspecto frecuentemente descuidado, es imprescindible en este caso ya que la implantación del BSC supone cambio importante tanto por su alcance, que afecta a la organización en su conjunto, como por suponer una forma diferente de gestionar el negocio. Por tanto será necesario definir un Plan de Cambio que contemple acciones para todas y cada una de las fases de desarrollo e implantación del BSC.

Conclusión

Para terminar, podemos resumir diciendo que el BSC permite a la empresa convertir su estrategia, normalmente formulada en términos grandilocuentes, en un conjunto de objetivos estratégicos concretos, enfocados en los aspectos relevantes para el éxito sostenido del negocio, cuyo seguimiento periódico permite contrastar la validez de la hipótesis en las que se basa la estrategia, detectando y reaccionando ante cambios en el entorno, y cuyo despliegue consigue involucrar y alinear a toda la organización con estas metas, asignando responsabilidades y gestionando estratégicamente los recursos.

Es decir, el BSC consigue que la estrategia guíe nuestras acciones y decisiones en el día a día, iluminando el presente con la luz del futuro.

Extracto del Capítulo “Balance Scorecard” incluido en el Libro “Gestión de Almacenes” que puedes adquirir en MeetLogistics.

Antonio Pérez Carmona
Más de cuarenta años de experiencia como directivo en distintas compañías nacionales y multinacionales, dirigiendo la Función de Logística, asesor, consultor, autor de libros, colaborador en revistas del sector y formador del curso “La Logística en la Empresa”.

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