Opiniones

Aquellos maravillosos años

Eran tiempos de fábula y el sol brillaba en los días en los que el crecimiento económico embriagaba la razón, y la vorágine del día a día no nos permitía pensar en un futuro más lejano que en el siguiente fin de semana. Convertidos en tópicos, frases como “la casa es grande y no repara en gastos”, nos llevaron a pensar que lo mejor siempre estaría por llegar, convirtiendo nuestras profesiones en una fuente inagotable de prosperidad.

Y es que en aquella época, sólo los más viejos del lugar, sabios maestros testigos de estrecheces históricas, reparaban en detalles tan insignificantes para la gran mayoría como cuestionarse los conceptos de la factura de un proveedor logístico o cotejar la misma con la oferta que previamente se había recibido.

Como en todo cuento infantil el tiempo pasó y el clima cambió. El radiante sol dejó de brillar y llegaron oscuros nubarrones cuyos augurios pronto hicieron olvidar tiempos felices. Desde el norte llegaron fríos vientos acompañados por nuevas palabras olvidadas, que aún hoy resuenan en nuestras mentes; control y contención de gastos, control presupuestario y la más temida, austeridad.
De repente, sin previo aviso y con apremio,  tuvimos que aprender a cuestionarnos el cómo, el por qué y sobretodo el cuánto.

  • ¿Qué significaban aquellas extrañas siglas Flete, BAF, CAF, THC, T3, HAT y qué implicaban?
  • ¿Quién emitía el documento que nos cobraban en cada factura? ¿Tendría ribetes de oro como decía la leyenda y parecía indicar el precio pagado?
  •  ¿Estaban custodiados en alguna catedral los Santos Códices de las Tarifas Oficiales de Despacho que se aplicaban  religiosamente?
  • ¿Podían llegar a cuestionarse los precios que supuestamente cobraban los transportistas de contenedores por realizar sus servicios?
  •  ¿Que escondían aquellos forfaits que se aceptaban sin mas preguntas?

Descubrimos que el conocimiento precedió a la aparición del ingenio y que utilizándolo con argumentos del mejor
drama, dio como resultado una rebaja automática de aquello que hasta hacía poco era más sagrado que los Diez Mandamientos.

En un entorno en el que los gastos no reparaban en la casa, y espoleados por los recientes logros, nos lanzamos a una desenfrenada carrera que tenía como meta el perpetuo ahorro logístico. No se trataba de encontrar un sano equilibrio entre las múltiples variables que componen una adecuada planificación logística, el objetivo era incrementar los tantos por cientos anuales en ahorros de costes, importando el valor que se pagaba,  por ínfimas que fueran las diferencias, sin tener en cuenta el precio que aquella guerra sin cuartel supondría en el futuro.

Una vez satisfecho el apetito de las tijeras, la vida siguió su curso, aunque la alegría no predominaba.
Los hijos de la  logística, deseaban dar un paso al frente y encarar los retos que les deparara el futuro. Sin dejar nunca de aprender, ansiaban el armisticio, devolver a las tijeras su función principal de recortar sólo papel y centrar los esfuerzos en ayudar a sus empresas a crecer, con nuevas armas; el conocimiento, la experiencia, el networking, las nuevas tecnologías y sobretodo las gafas de visión nocturna detectoras de riesgos del comercio internacional.

El futuro desvelará las incógnitas; ¿hubo beneficio en las políticas de austeridad? ¿Era la mejor manera de superar esta crisis o quizá otro planteamiento hubiese sido más eficiente y eficaz?  ¿Podríamos haber actuado de otra forma?

Para cuando podamos debatir las respuestas, es probable que nos miremos al espejo y la imagen que vuelva a nuestros ojos sea la de nosotros mismos convertidos en los viejos sabios del lugar a los que mirábamos con incredulidad en nuestra inconsciente juventud cuando se cuestionaban los conceptos de una factura.

Carlos de Maya

MeetLogistics
Somos un grupo de profesionales de la Logística y del Marketing Digital que cree en la divulgación libre del conocimiento como fórmula de crecimiento personal y profesional.

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